... pero no señores, no, la crisis ninja esa en la que nuestro ahorros dan la vuelta al mundo para terminar siendo dinero prestado a pobres indigentes no es la causa de todos los males del mundo mundial porque resulta que cuando a usted ¡sí, usted! Pasa delante de un escaparate no piensa en el reparto de beneficios que hay detrás del cristal, cuando conduce su vehículo se la trae al pairo si el combustible más que un derivado del petróleo es un derivado a la sangra de inocentes y cuando le hablaban de comprar una casa firmando una hipoteca de 400.000 eur no se paró a pensar que porcentaje de sus ingresos representaba ni mucho menos que porcentaje de sus ingresos provenían directa o indirectamente de la construcción. Tampoco verá ninguna relación entre la crisis, el miedo, la psicosis y el inyectar / prestar / regalar-porque-nunca-volverá dinero, su dinero, al sistema financiero y desde luego nunca se habrá parado a pensar en qué es el dinero, no le preguntemos ya por el concepto de apalancamiento de deuda o los orígenes del sistema bancario.
- ¿Lo cualo?
- Déjelo...
Usted, por lo tanto, tampoco sabrá nada de esas otras explicaciones alternativas de cómo puede que quizás ea el mundo que le rodea. Documentales como Zeitgeist, The Corporation o The Trap son galimatías para usted porque... ¡están en inglés y eso de leer subtítulos es un latazo! Y no, no les voy a poner los hiperenlaces. Este texto va dirigido a la gran masa de neuronas adormiladas que pueblan este planeta y no les estaría haciendo ningún favor dándoselo todo mascadito, como por ejemplo sí hace Mr. Abadía.
Así que usted, señora y caballero que ríen las gracias de Leopoldo, compran sus libros y citan su nombre con aire elocuente en la barra de un bar mientras hojean el diario deportivo de turno en realidad no tienen ni idea del alcance de sus actos cotidianos. Piensa que tirar colillas en la calle no es ensuciar y que ceder a todos los cantos de sirena de los escaparates a pie de calle nunca tendrá consecuencias, salvo, eso sí, que alguien se lo explique con la presentación adecuada, así el planeta se calienta, porque lo dice Al Gore en un documental que sí me han traducido, por lo que tengo que comprar todo "el rollo verde" que me vendan, y la crisis no es algo precocinado y preparado para someternos y apretarnos un-poquito-más-el-collar-que-ya-casi-no-puedo-ni-respirar-pero-no-voy-a-protestar-porque-quiero-ir-esta-tarde-al-cine-y-total-todos-estamos-igual-de-jodidos-por-culpa-de-ellos.
Leopoldo le da el argumento y la foto de un futbolista levantado sus palmas en señal de inmaculada inocencia mientras que el contrario se desangra sobre césped le indica, desde las páginas del diario deportivo, le adoctrina inconscientemente con la pose a adoptar. ¡Tiene usted el kit completo! ¿Qué más puede pedir?
Así, si usted no tiene culpa tampoco tiene responsabilidad y por lo tanto acepta que no es dueño de su propio destino ¡de forma totalmente voluntaria! ¡que venga alguien a decir algo en contra de ese abuelete tan majo que me explica las cosas esas de las finanzas!
Se lo diré en lenguaje llano: usted cree ser una princesa y prefiere ignorar de dónde salió su palacio y todo lo que le rodea, tampoco le importa cómo viven sus criados del piso de abajo, porque en realidad usted no cree que su vivienda sea digna de su condición, sin embargo la princesita para la que trabaja, la del piso de arriba... ¡esa sí que vive bien! Usted quiere ser como ella, en realidad, le gustaría matarla y ocupar su piso, pero sabe que debe contenerse porque el ogro del calabozo no permite esa clase comportamiento así que para poder ser como ella necesita pedirle un favor al ogro. El ogro gustoso se lo concede y le pide que firme un montón de papeles, le da una tarjeta dorada y le pone una carroza nueva en la puerta. Así usted puede mejorar, redecorar o incluso cambiar su palacio y vivir como la princesa de arriba, durante un tiempo la música suena y todo es maravilloso pero un día el ogro llama a su puerta y le pide que le pague en virtud del acuerdo firmado...
Lo que la princesita no ve, aún teniendo la información a un golpe de ratón en su espejito mágico, con Windows; es que el ogro visita todos los pisos porque tiene el mismo acuerdo con todas las princesitas y que, si mira por la ventana, verá idénticos bloques con idénticas princesas y ogros jugando el mismo juego, todos luchando por subir a la azotea sin que nadie se pare a pensar que el arquitecto no la hizo transitable y que en cualquier caso la estructura no soportará sin colapsarse semejante carga dinámica de tacones, coronas y lentejuelas.
Todo el cuento es una gran mentira piramidal cimentada en algo tan incoherente como que el beneficio que necesariamente debe aumentar para que la historia nunca tenga un triste final es necesariamente finito... ya me he ido por las ramas...
¿Se me ha perdido usted, verdad?
Espere, que se lo resumo:
Usted es la puta, pone la cama, el condón, el culo y todos sus orificios, le revientan mientras grita pidiendo más, pero eso sí, que no le llamen puta por la calle ni sodomicen a sus hijos. Y cuando finalmente terminen y la tiren a una acequia a la vista de todos grite en todos los bares que no tuvo nada que ver, que no quedaba opción ni alternativa, que la culpa es de ellos.
Antes:
Después:
Para colmo la historia ya se había teatralizado incluso antes.
Varias notas aclaratorias:
- No nací sabiendo lo que era el apalancamiento de deuda pero mi raciocionio unido a la curiosidad me llevó a tener una idea de cómo debía funcionar este tinglado antes de que a base de cotejar y comparar varias fuentes fuese confirmando que las cosas son lo que parecen siempre y cuando se parezcan a lo que son. No es cuestión de ser listo sino de no estar muerto.
- Stallin, Mao, Bush, Krugman y compañía son unas meretrices.
